ALCE celebra un taller de neuropsicología para comprender cómo influye la epilepsia en las funciones cognitivas

La sesión, impartida por Rocío Laó, neuropsicóloga de ALCE, permitió conocer mejor cómo la epilepsia y algunos tratamientos pueden influir en la atención, la memoria, el lenguaje y otras capacidades cognitivas.

ALCE ha celebrado una nueva sesión del II Ciclo de Charlas-Taller de Neuropsicosocial, un espacio de aprendizaje y participación dirigido a personas con epilepsia y sus familias.

El taller estuvo impartido por Rocío Laó, neuropsicóloga que colabora con ALCE, quien explicó cómo funciona nuestro cerebro y qué relación puede existir entre la epilepsia, las crisis, algunos tratamientos y las dificultades cognitivas que pueden experimentar algunas personas.

Comprender cómo funciona nuestro cerebro

Durante la sesión, las personas participantes conocieron mejor diferentes funciones cognitivas, como la atención, la velocidad de procesamiento de la información, el lenguaje, la memoria y las funciones ejecutivas.

A través de ejemplos cotidianos, Rocío explicó cómo estas capacidades trabajan conjuntamente para realizar actividades habituales, como seguir una conversación, recordar una indicación, hacer la compra, organizar tareas o responder a una pregunta.

También se abordó cómo algunas personas pueden experimentar dificultades para encontrar una palabra, recordar información reciente, mantener la atención en ambientes con mucho ruido o necesitar más tiempo para comprender y responder.

Estas experiencias no se presentan de la misma manera en todas las personas. Su aparición y características dependen de diversos factores, como el tipo de epilepsia, las características de las crisis, la edad de inicio y los posibles efectos secundarios de la medicación.

La sesión permitió comprender que una dificultad aparente de memoria, por ejemplo, también puede estar relacionada con la atención, el procesamiento de la información o la organización de una tarea.

Cada persona tiene su propio ritmo

Uno de los mensajes centrales del taller fue la importancia de comprender las necesidades individuales y evitar las comparaciones.

Las personas asistentes compartieron experiencias relacionadas con la memoria, la concentración, la búsqueda de palabras y las dificultades para desenvolverse en determinadas situaciones cotidianas.

Estos testimonios enriquecieron la sesión y permitieron relacionar las explicaciones de la neuropsicóloga con situaciones reales.

También se destacó la importancia de la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse. Con el apoyo adecuado, el entrenamiento y el uso de estrategias adaptadas a cada persona, es posible trabajar determinadas dificultades y encontrar formas de compensarlas.

Estrategias para el día a día

Durante el taller se puso de manifiesto que conocer cómo funcionan nuestras capacidades cognitivas puede ayudarnos a identificar qué situaciones nos resultan más difíciles y qué apoyos necesitamos.

Entre las estrategias comentadas se encuentran:

Anotar la información: utilizar una agenda, una lista o el móvil para recordar tareas y citas.

Reducir las distracciones: buscar espacios tranquilos para mantener una conversación o realizar una actividad.

Respetar los tiempos: disponer de unos segundos más para comprender una pregunta y organizar una respuesta.

Organizar las tareas: dividir una actividad en pasos sencillos y revisar que no falte nada.

Buscar apoyo profesional: consultar con profesionales especializados cuando las dificultades interfieren en la vida cotidiana.

Asimismo, se recordó la importancia de consultar con el equipo médico cualquier cambio que pueda estar relacionado con las crisis o con los efectos secundarios del tratamiento, sin modificar la medicación por cuenta propia.

Un espacio para compartir y sentirse comprendido

La participación de las personas asistentes permitió abordar no solo las dificultades cognitivas, sino también las emociones que pueden aparecer cuando estas situaciones afectan a las relaciones personales, los estudios o el trabajo.

En ocasiones, el entorno puede interpretar una dificultad para recordar o responder como falta de interés, atención o esfuerzo. Comprender qué puede estar ocurriendo ayuda a reducir los juicios, mejorar la comunicación y ofrecer los apoyos adecuados.

La sesión concluyó con una reflexión sobre la importancia de conocerse, tratarse con comprensión y reconocer las propias capacidades, sin definirse únicamente por la epilepsia o por las dificultades que puedan aparecer.

Como recordó Rocío Laó durante el encuentro, no somos la epilepsia que tenemos: también somos todo lo que hacemos, aprendemos y construimos a partir de nuestras experiencias.

Próxima sesión: un espacio dirigido a las familias

El ciclo continuará con nuevas sesiones para profundizar en estos contenidos y ofrecer herramientas prácticas tanto a las personas con epilepsia como a sus familiares.

La próxima sesión estará dirigida a las familias y personas allegadas, con el objetivo de ayudarles a comprender mejor las posibles dificultades cognitivas y cómo acompañar a sus seres queridos en el día a día.

Desde ALCE agradecemos a Rocío Laó su participación y a todas las personas asistentes su implicación, sus preguntas y sus experiencias compartidas.

Seguimos creando espacios de aprendizaje, apoyo mutuo y comprensión para mejorar la calidad de vida de las personas con epilepsia y sus familias.

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