{"id":9421,"date":"2022-02-24T21:26:40","date_gmt":"2022-02-24T20:26:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.alceepilepsia.org\/?p=9421"},"modified":"2022-02-24T21:26:40","modified_gmt":"2022-02-24T20:26:40","slug":"problemas-conductuales-en-ninos-y-adolescentes-con-epilepsia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alceepilepsia.org\/va\/problemas-conductuales-en-ninos-y-adolescentes-con-epilepsia\/","title":{"rendered":"Problemas conductuales en ni\u00f1os y adolescentes con epilepsia"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-9124\" src=\"https:\/\/alceepilepsia.com\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/tema3Multidisciplinar-284x300.png\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"211\" srcset=\"https:\/\/alceepilepsia.org\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/tema3Multidisciplinar-284x300.png 284w, https:\/\/alceepilepsia.org\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/tema3Multidisciplinar-969x1024.png 969w, https:\/\/alceepilepsia.org\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/tema3Multidisciplinar-768x812.png 768w, https:\/\/alceepilepsia.org\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/tema3Multidisciplinar.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/> <img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-7558\" src=\"https:\/\/alceepilepsia.com\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/12meses_titulo2-300x112.png\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/alceepilepsia.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/12meses_titulo2-300x112.png 300w, https:\/\/alceepilepsia.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/12meses_titulo2-768x287.png 768w, https:\/\/alceepilepsia.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/12meses_titulo2.png 834w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a se calcula que la mitad de los nuevos casos de epilepsia se producen en ni\u00f1os o adolescentes menores de 15 a\u00f1os. A pesar de que la mayor\u00eda de los casos de epilepsia infantil suelen evolucionar adecuadamente y obedecer al tratamiento, es frecuente observar en esta poblaci\u00f3n, independientemente del tipo de epilepsia, etiolog\u00eda o manejo farmacol\u00f3gico, conductas disruptivas.<\/p>\n<p>La literatura cient\u00edfica ha descrito una mayor tasa de trastornos psiqui\u00e1tricos y problemas conductuales en los j\u00f3venes con epilepsia en comparaci\u00f3n a aquellos con otras patolog\u00edas cr\u00f3nicas propias de la infancia, como la diabetes o el asma. Sin embargo, los trastornos internalizados, como la ansiedad o la depresi\u00f3n, suelen estar infradiagnosticados y tratados, pasando desapercibidos para los familiares, en contraposici\u00f3n a los trastornos externalizados.<\/p>\n<p>Dichas conductas suelen mantenerse a lo largo de un periodo de tiempo prolongado y afectan a las actividades cotidianas, al rendimiento escolar y al funcionamiento familiar del menor, caracteriz\u00e1ndose en la mayor\u00eda de los casos por agitaci\u00f3n psicomotriz, comportamiento agresivo, impulsividad, autoagresi\u00f3n, hiperactividad, desorganizaci\u00f3n, labilidad emocional, irritabilidad, estereotipias y comportamientos repetitivos.<\/p>\n<p>Algunos investigadores plantean que los j\u00f3venes con epilepsia generalmente son personas marcadas por el miedo y la p\u00e9rdida inesperada y p\u00fablica del autocontrol, aspectos que les hacen m\u00e1s proclives a desarrollar dichos problemas conductuales. Otros factores de riesgo que parecen estar asociados a la aparici\u00f3n de estos trastornos ser\u00edan tener antecedentes familiares con trastornos psiqui\u00e1tricos, disfuncionalidad familiar, comunicaci\u00f3n afectiva no adecuada entre padres e hijos, as\u00ed como actitudes de sobreprotecci\u00f3n o de rechazo. Adem\u00e1s, el continuo estr\u00e9s y las complejas demandas de cuidar a un ni\u00f1o con epilepsia pueden empeorar las relaciones familiares y las habilidades parentales. Por otra parte, algunos autores indican que la edad podr\u00eda ser un factor a tener en cuenta, ya que cuando la epilepsia comienza antes de los 5 a\u00f1os se produce mayor comorbilidad cognitiva, mientras que si empieza en la adolescencia conlleva peor pron\u00f3stico psiqui\u00e1trico.<\/p>\n<p>Estas comorbilidades contribuyen de forma significativa al impacto que tiene la enfermedad en los ni\u00f1os y en sus familiares, influyendo en su calidad de vida y asoci\u00e1ndose a dificultades escolares y peores resultados acad\u00e9micos a largo plazo.<\/p>\n<p>Por todo ello, es importante considerar la alta prevalencia de comorbilidad psiqui\u00e1trica y tener en cuenta todas las variables que rodean al ni\u00f1o\/adolescente con epilepsia y su familia para establecer un tratamiento multidisciplinar que incluya el tratamiento farmacol\u00f3gico, psicoterap\u00e9utico y psicoeducativo, ofreciendo pautas y herramientas a las familias y al entorno escolar para saber afrontar y manejar dichos problemas com\u00f3rbidos. A nivel individual la psicoterapia debe tener como objetivos: promover la resiliencia, adaptaci\u00f3n a la enfermedad y continuaci\u00f3n del desarrollo; mejorar la adherencia, la comprensi\u00f3n de la enfermedad, reducci\u00f3n de s\u00edntomas psiqui\u00e1tricos, aumentar las destrezas de toma de decisiones, la independencia y el enfrentamiento de problemas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><u>Referencias<\/u><\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Barrag\u00e1n-P\u00e9rez, E., Garza-Pe\u00f1a, A., Benavides-Guerrero, O., &amp; Hern\u00e1ndez-Aguilar, J. (2005). Eficacia y seguridad de la risperidona en el tratamiento agudo de las conductas disruptivas en pacientes pedi\u00e1tricos epil\u00e9pticos.\u00a0<em>Bolet\u00edn m\u00e9dico del Hospital Infantil de M\u00e9xico<\/em>,\u00a0<em>62<\/em>(6), 421-427.<\/li>\n<li>Jeldres, E., Devilat, M., Peralta, S., &amp; G\u00f3mez, V. (2010). Comorbilidad en ni\u00f1os con epilepsia.\u00a0<em>Revista Chilena de epilepsia<\/em>.<\/li>\n<li>Requero, P. T. (2018). Epilepsia en el adolescente.\u00a0<em>Adolescere<\/em>,\u00a0<em>6<\/em>(1), 44-50.<\/li>\n<li>Ron, A. G. (2017). Epilepsia en Ni\u00f1os y Adolescentes.<\/li>\n<li>Rueda Mac\u00edas, N. M., Poll Pineda, J. A., &amp; Poll Rueda, A. (2016). Factores epidemiol\u00f3gicos asociados a la aparici\u00f3n de trastornos conductuales en ni\u00f1os y adolescentes epil\u00e9pticos.\u00a0<em>Medisan<\/em>,\u00a0<em>20<\/em>(10), 2202-2208.<\/li>\n<li>Vania, K. P., &amp; De La Barra, M. (2013). Trastornos psiqui\u00e1tricos en los pacientes con epilepsia.\u00a0<em>Revista M\u00e9dica Cl\u00ednica Las Condes<\/em>,\u00a0<em>24<\/em>(6), 979-985.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Autora<\/strong>: Mar\u00eda Parad\u00e9s Mart\u00edn. Psic\u00f3loga General Sanitaria en ALCE y Neuropsic\u00f3loga en NeuropsicoDes<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; En Espa\u00f1a se calcula que la mitad de los nuevos casos de epilepsia se producen en ni\u00f1os o adolescentes menores de 15 a\u00f1os. 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